Alerta nociceptiva e inflamación de bajo grado

La inflamación es una respuesta defensiva neuroinmune que se despliega ante el daño necrótico consumado y cuyo objetivo es minimizarlo e iniciar su reparación. Es una respuesta regulada por el propio sistema neuroinmune y no se entiende bien la compulsión de los profesionales a bloquearla, dando por sentado que es algo que debe combatirse sistemáticamente.

En ocasiones la respuesta puede ser patológica, es decir, activarse sin necesidad o con exceso. Sólo en ese caso estaría justificado el uso de “antinflamatorios”. La activación injustificada se produce en la alergia y en enfermedades autoinmunes y el exceso en estados de shock endotóxico.

El sistema inmune evalúa el peligro de daño por agentes biológicos (gérmenes y células cancerosas) a través de la catalogación y detección de señales moleculares que los identifican (correcta o incorrectamente).

El sistema nervioso evalúa el peligro de daño por cualquier agente químicofísico, estado, escenario o circunstancia catalogado como informador de amenaza. Evidentemente la información e imitación pueden bastar.

Una vez evaluado el peligro por cualquiera de los dos sistemas, se activan conjuntamente para afrontarlo, intercambiando la información a través de mensajeros y receptores comunes.

La alerta nociceptiva neuronal implica la sensibilización de los nociceptores periféricos y la facilitación en la médula del tráfico de las señales que los nociceptores sensibilizados generen. No se liberan mediadores inflamatorios sino sensibilizadores de la red.

Todo el sistema nociceptivo se activa de modo integrado. No tiene sentido diferenciar estados de sensibilización central y periférica. Podemos hablar de sucesos iniciales en periferia o en el centro pero la respuesta siempre será global en todos los componentes periféricos y centrales del área objeto de la alerta.

En los estados de alerta nociceptiva neuronal encontraremos marcadores biológicos de ese estado. Las funciones neuronales son psicológicas pero se generan a través de mediadores químicos. La evaluación de amenaza es una función psicológica pero se acompaña, lógicamente, de un correlato de mediadores (CGRP, sustancia P, citoquinas…) necesarios para que se ejecute la disposición de alerta del organismo.

La alerta no es una “inflamación de bajo grado”. Los “síndromes de sensibilización central” no son inflamaciones crónicas de bajo grado sino estados evaluativos erróneos estabilizados, circulares, retroalimentados, sujetos al sesgo de confirmación.

El dolor no es sino un mediador perceptivo que trata de implicar al individuo en el estado de alerta. Como cualquier percepción, contiene necesariamente un correlato de mediadores químicos, necesarios para ejecutar el estado de alerta del individuo.

La investigación del dolor trata de dar con un marcador químico para ver la manera de neutralizarlo con fármacos. No existe tal marcador exclusivo. Tampoco existe un marcador químico de la visión, de la tristeza, del aburrimiento, del cansancio o de la simpatía.

La búsqueda de la molécula del dolor será siempre infructuosa. Si queremos eliminarlo lo haremos siempre neutralizando la evaluación de amenaza que lo precede.

El dolor es una opinión cerebral, dice Ramachandran. Una decisión, una acción con un objetivo defensivo. Podemos tratar de modificar esa opinión de muchos modos, con éxito variable, con engaño consciente o inconsciente pero si deja de doler es porque la decisión cerebral ha cambiado.

Ahora le toca el turno a la glía (astro y microglía), el componente celular “auxiliar” de las neuronas. Se ha visto que está activada, que los mediadores químicos que la mantienen dormida están bajos y que por tanto se autoespabila liberando mediadores “proinflamatorios”.

El dolor lumbar crónico es la consecuencia de un fallo en los mediadores que mantienen adormecida la glia. Es una gliopatía.

La fibromialgia puede ser una neuropatía de fibra fina para quienes se dedican a investigarla o una gliopatía para los que prefieren poner el acento en ella. Hay mediadores para todos.

La función más importante del sistema defensivo neuroinmune es la decisión, es decir, el proceso evaluativo que la alimenta.

- Tiene usted fibromialgia. Es una gliopatía. Tendremos nuevos fármacos

O bien:

- Tiene usted fibromialgia. Es el resultado de un error evaluativo. Podemos ayudar a su cerebro a corregirlo.

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Nervios y neuronas

En el último curso de migraña alguien mostró su sorpresa al descubrir que había neuronas por todo el cuerpo.

- Pensaba que sólo había neuronas en el cerebro

Varios alumnos reconocieron también el mismo error.

Supongo que el error está muy extendido entre los ciudadanos. Ello implica que cuando sienten dolor en algún lugar del cuerpo piensan que surge necesariamente de algún tejido con problemas. Ese dolor sería detectado y conducido por “los nervios” y llegaría por fin a “las neuronas”, haciéndose allí consciente.

No me queda claro lo que el ciudadano entiende por “nervios” pero probablemente imagina unos”cables” que conducen el dolor. Esos cables conectarían los tejidos con las “neuronas”.

En el curso explicamos el nociceptor: la neurona especializada en detectar el daño violento consumado o inminente de cualquier población celular, convertir (transducir) ese daño en una señal eléctrica y conducirla hasta la médula espinal, lugar en el que esa señal genera la liberación de transmisores químicos (básicamente glutamato) que a su vez generan otra señal eléctrica en otras neuronas que retoman la conducción de la información hasta distintos lugares del encéfalo.

El nociceptor no se limita a detectar. También responde, liberando sustancias (CGRP, sustancia P) que colaboran en el despliegue de la respuesta inflamatoria local.

Los nociceptores son neuronas. Tienen el cuerpo en un ganglio nervioso situado muy cerca de la médula espinal. De ese cuerpo sale una prolongación (axon) que se divide inmediatamente en dos: una corta que va a la médula y otra larga que va en dirección opuesta, hasta todos y cada uno de los rincones del organismo, superficiales y profundos. Cuando llegan a su destino, los dos ramos del axon se dividen en una serie de ramitas que contienen vesículas con el neurotransmisor correspondiente.

El dolor no se genera en los tejidos (músculos, huesos, articulaciones, vísceras) ni en el nociceptor. Las células de los distintos tejidos mueren de modo violento; la muerte violenta libera moléculas señal que activan los sensores de daño consumado de los nociceptores y en esos sensores se produce la señal eléctrica que se conduce por el axon hacia la médula. En la médula tampoco se genera el dolor. Simplemente se transmite la señal de daño a otras neuronas para que la conduzcan hasta múltiples áreas cerebrales. Cada una de ellas la procesa desde una perspectiva específica y la activación conjunta de todas ellas da lugar a la percepción, al sentimiento de dolor. No existe dolor si todo ese conjunto de neuronas no se activa simultáneamente con un mínimo de intensidad.

Los tejidos mueren violentamente a consecuencia de estímulos físicoquímicos letales: temperaturas extremas, ácidos, compresiones, desgarros. las células no gimen ni gritan cuando mueren. La muerte violenta libera moléculas que informan del suceso. Los nociceptores han evolucionado hacia la detección sensible de esas células señal y hacia la conversión de ese hecho en una señal eléctrica. El nociceptor no sufre con la información, con la señal. No transporta dolor sino información sobre daño consumado o inminente.

El cerebro imagina la realidad externa e interna con dosis variables y cambiantes de acierto. El dolor surge de esa función imaginativa continua. En ocasiones tras la llegada de información de daño consumado o inminente y en otras por el grado de temor que se genere ese daño.

El dolor informa al individuo del estado de valoración del daño referido a un momento y lugar. La evaluación puede ser errónea. Ni el cerebro ni el individuo lo saben. Si lo es debemos ayudar a ambos a contabilizar ese dolor como erróneo, innecesario.

La proyección de dolor a la conciencia realimenta la evaluación de peligro e implica al individuo incitándole a una conducta defensiva.

Conscientemente podemos tratar de modificar esa evaluación y esa propuesta conductual. Podemos aceptar la sugerencia de peligro y tomar el calmante o podemos hacer lo contrario. Podemos equivocarnos, lógicamente, en cualquier dirección.

No sólo los alumnos están equivocados en la concepción del dolor. La mayoría de los profesionales piensan que el dolor surge de los tejidos y que los nervios lo detectan y conducen. Las terapias pretenden bloquear su transmisión con analgésicos, anestésicos, estimulación eléctrica o sección de los cables conductores.

Matar el nervio del dolor no siempre consigue eliminarlo. El cerebro puede reconstruirlo una y otra vez.

Para algunos todo esto es intrascendente. Lo que importa es el efecto, que deje de doler. Lo que hagan las neuronas sólo tiene que ver con el dolor psicológico, con las emociones, con la forma de ser de cada individuo.

No necesitamos saber. No somos, además, tan sabios. Si algo funciona es válido.

La homeopatía, los calmantes, la acupuntura, las dietas, funcionan. ¿Cómo? No importa. Funcionan.

Tengo la sensación de que la neurociencia del dolor no interesa. Molesta. Mejor ignorarla.

– Yo sólo sé… que no quiero saber nada.

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¿Es soportable el dolor?

Dice la IASP (Asociación internacional para el estudio del dolor) que el dolor es “una experiencia sensorial y emocional desagradable…

Creo que el calificativo es demasiado light. Estaría más ajustado a la realidad el adjetivo insoportable.

El objetivo biológico (evolutivo) del dolor es el de sugerir, incitar u obligar al individuo a implicarse en una conducta defensiva para evitar un daño a la integridad de los tejidos.

Si de las áreas evaluativas cerebrales surge una evaluación de daño, esa evaluación se convierte, por mecanismos que se nos escapan, en la percepción dolorosa. Un conjunto o asamblea de neuronas genera de modo síncrono (a la vez) señales eléctricas y misteriosamente aparece en la pantalla consciente esa “experiencia sensorial y emocional desagradable” a la que se refiere la IASP. Detrás del dolor no hay más que un chisporroteo cerebral de diminutas señales eléctricas.

Toda percepción contiene una evaluación, una hipótesis sobre la realidad interna o externa y una propuesta de interacción con ella. Cada percepción tiene su cualidad, su emoción y su significado. El componente emocional es el que nos pro-mueve con más o menos apremio a ejecutar una conducta previamente registrada.

Cada padeciente es requerido pòr su cerebro con el dolor a una conducta individualizada, aquella seleccionada a lo largo del aprendizaje. Si se ejecuta esa conducta o ritual defensivo-preventivo, en algunos casos la propuesta defensiva hecha dolor se desvanece, se aleja el peligro con el conjuro conductual. Puede ser un fármaco, un vaso de agua, un caramelo, hacer flexiones o meditar. Todo vale si está validado como conjuro.

Si las áreas cerebrales han invalidado todas las conductas como conjuro suficiente, el dolor entrará en una espiral de autoalimentación hasta llegar al máximo de intensidad disponible en la red, hasta la saturación.

No hay quien pueda soportar la activación descontrolada de la red neuronal defensiva responsable de obligar al individuo a ejecutar lo que los programas proponen. En una crisis de migraña, los programas de dolor, vómitos e intolerancia sensorial, activados hasta el máximo de su potencia, proyectan un sufrimiento atroz, insoportable que llega a invitar al suicidio.

El organismo es un universo biológico despiadado, atemorizado, sin sentimientos. Sigue las leyes de la supervivencia individual y de la especie sin importarle lo que el individuo sienta o padezca. Lo fundamental en el dolor es lo que cada cerebro valore como amenaza, es decir, el modo como cada cerebro es instruído a generar significados en todo cuanto hacemos. Cualquier momento, lugar o circunstancia, cualquier acción individual, ya ejecutada o programada, puede contener el sello de algo amenazante, por más irracional que ello pueda ser.

Un día de viento sur, un sorbito de champán, un finde, unas próximas vacaciones… puede dar lugar a la tormenta cerebral migrañosa, a la vorágine del sometimiento despiadado del individuo a los miedos biológicos.

El problema no reside en estas dinámicas poderosas y aterradoras de nuestro cerebro sino en el proceso de aprendizaje que podría y debería contenerlas, regularlas.

La cultura del dolor alimenta el modo descontrolado cerebral y genera la cronificación o las activaciones sin límite.

Las terapias, los conjuros, alimentan tambien el despropósito de las áreas evaluativas.

El sistema neuroinmune es poderoso. Puede matar y mortificar y nada lo impide si no conseguimos sacarle de sus casillas evaluativas.

Ante la migraña caben varias opciones:

1) aceptar el estigma genético y buscar paliativos, que acaban siendo inútiles y adictivos

2) visitar todos los mercadillos de los remedios por ver si alguno es eficaz

3) reeducar el cerebro para ahuyentar los miedos potenciados con las dos anteriores propuestas.

No podemos instruir al sistema inmune. Sí podemos y debemos instruir al cerebro.

- Tienes que aprender a soportar, sobrellevar, el dolor. Estás enfermo.

¡Al carajo!

-Tienes que trabajar la valoración de amenaza que tu cerebro aplica.

¡Tonterías!

¿Tonterías? No lo creo.

- No soporto este dolor

- Tienes que aprender a soportarlo. Te mando al psicólogo a que te enseñe cómo hacerlo.

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Sesión clínica en Alicante

Hoy he tenido la oportunidad de exponer mis propuestas sobre migraña en el Hospital General Universitario de Alicante ante una treintena de profesionales que incluía básicamente a los componentes del Servicio de Neurología y alguno de Anestesia y Unidad del dolor.

En media hora he comprimido como he podido la tesis de la disfunción evaluativa y he mostrado al final los resultados de los grupos de Atención Primaria.

El encuentro me ha generado buenas sensaciones. Ha habido escucha atenta, preguntas pertinentes y disposición a poner en marcha grupos de pacientes en el Hospital para reproducir el trabajo que hemos desarrollado en Atención Primaria en Vitoria.

Resido ahora en Alicante y necesitaba esta oportunidad para proseguir con la tarea de divulgar el modelo pedagógico. Espero que la buena disposición se sustancie en acciones concretas y podamos extender la escolarización por tierras alicantinas.

La Universidad y los Hospitales Universitarios son el marco natural en el que deben prosperar o fenecer críticamente las nuevas propuestas. El dolor necesita de un marco nuevo que contemple la participación central del cerebro como órgano predictivo que construye su conectividad influido por la cultura.

Con la complicidad de una neuróloga amiga y una doctora farmacóloga de la Unidad del dolor, profesora de la Universidad, espero poder poner en marcha sesiones y cursos dirigidos a profesionales y ciudadanos que los capaciten en la visión moderna del dolor.

El “empoderamiento” del paciente (pedagogía) le permite a este adoptar un papel y una responsabilidad activa en la gestión del organismo en el que reside. Un padeciente empoderado es aquél que sabe separar el grano de la paja, lo irrelevante de lo relevante. Sabe habituar lo que debe ser habituado y sensibilizarse a lo que debe ser sensible. Lamentablemente, la cultura actual de organismo y en especial la del dolor hace justo lo contrario: dispara alarmas, alertas e hipervigilancias frente a lo que debe ser ignorado mientras ignora aquello que todo ciudadano debiera saber para hacer habitable  su residencia en un cuerpo mucho más sano de lo que le han hecho creer.

Los profesionales medicalizamos en exceso la vida y construimos organismos imaginarios en el cerebro socializado de cada ciudadano, haciendo que ese cerebro gestione un organismo imaginado que no se corresponde con el organismo real y luche contra molinos de viento pensando en gigantes.

Espero ir dando noticias esperanzadoras desde Alicante, desde el Hospital y la Universidad.

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Curso “dolor y movimiento” en Vitoria

Organizamos en Vitoria el curso sobre dolor y movimiento para Fisioterapeutas o cualquier profesional interesado en el tema. Se desarrollará los días 17 y 18 de Abril. Los interesados pueden encontrar información en info@escueladeldolor.com o llamar al teléfono 696541479.

Decía Hipócrates (y decía bien) que el movimiento es vida, remarcando la condición saludable de mover el esqueleto. En términos evolucionistas podríamos sugerir que es necesario moverse para sobrevivir. Hay que explorar el entorno ,asumiendo riesgo y esfuerzo para dar con la comida sin ser comido en el intento. Eso era así antes de la revolución agropecuaria, que nos facilitó las cosas.

Ya no necesitamos caminar ni correr para obtener bocados ni librarnos de predadores hambrientos. Disponemos de comida fácil sin correr los riesgos e incertidumbres de antaño. Asumimos el esfuerzo físico muchas veces por el placer de hacerlo aun sin necesitarlo, para beneficiarnos de la condición saludable del ejercicio y autobendecirnos por los logros.

Dice uno de los muchos mitos del movimiento que el hacernos bípedos hace ya unos pocos millones de años nos ha pasado la factura del dolor lumbar. Nuestra columna, al parecer, era buena para  andar a cuatro patas y no para hacerlo a dos. Demasiada carga sobre vértebras, pies, rodillas y caderas. Demasiada carga también para los hombros que, aunque se libraron de la labor de soportar el cuerpo, asumieron la de coger cosas.

El caso es que abandonar el modo de sobrevivir de antaño, yendo de aquí para allá sin perder ojo a los leones hambrientos, aun cuando nos ha dado seguridad y papeo nos ha penalizado con dolor por estar quietos, de pie o sentados, con malas posturas y por coger los pesos de modo insensato a la vez que hemos sometido los músculos a la condición contraída por el estrés de la vorágines de la vida moderna.

Ya con pocos años de malvivir, las columnas se lamentan, quizás por llevar mochilas, por haber nacido con una extremidad más larga que la otra, por no llevar una alimentación correcta o por estar mal curvado.

Con cada década aumenta el número de sapiens (m.n.t.) a quienes les canta la resonancia en discos degenerados, protruidos, con artrosis por cualquier esquina.

- Tiene que hacer ejercicio

- ¡Qué más quisiera! pero me duele

- Es porque no hace ejercicio

El dolor “músculoesquelético” tiene la condición kafkiana de la pescadilla que se muerde la cola. El efecto se vuelve causa y la causa efecto sin que nada pueda remediarlo.

Afortunadamente ahí están los fisios y los gimnasios, los preparadores físicos individuales, los nutricionistas, los gurus y los psicólogos, los doctores con su ibuprofeno.

El remedio pasa por conseguir recuperar el movimiento a la vez que se protegen los huesos y articulaciones. Hay que mejorar vicios posturales, remuscular músculos atróficos y modificar patrones de movimientos poco eficientes. Sobre todo estirar, antes, durante y después de cada esfuerzo.

Hay fisios que utilizan sus manos para detectar vicios y corregirlos. Manipulan los tejidos para mejorar el rendimiento. Todo es biomecánica.

Hay otros fisios que empiezan a darse cuenta de que hay en la cabeza un órgano, el cerebro, que nace para ser manipulado por la cultura, un producto biológico típicamente humano que nos ha permitido seguir vivos en este mundo, aunque algo más quietos y doloridos.

No se puede manipular los tejidos sin manipular a la vez el cerebro.

Manipular no es ni bueno ni malo. Es simplemente peligroso.

El ideal está en ser conscientes de que toda acción terapéutica física contiene una contrapartida evaluativa, un refuerzo o cambio de lo que creemos , tememos y esperamos.

Tenemos un aparato locomotor objetivo, real y otro imaginado. No siempre el que limita el movimiento es el real. Muchas veces es el imaginado el que marca los patrones motores, perceptivos y emocionales de nuestras acciones.

Necesitamos ayuda profesional tanto para el organismo real como para el imaginado y tan conveniente es la actividad física como la cognitiva, siempre que ninguna de ellas alimente irracionalmente el miedo.

En el curso pretendemos comprender el dolor desde las dos ópticas: las del cuerpo real y las del imaginado y tratamos de explicar los cambios radicales que aporta la neurociencia. No pretendemos eliminar todo lo que se predica desde la visión biomecanicista sino complementarla con la consideración de que  también existe el mundo evaluativo cerebral, sometido a una cultura que se nutre de la idea de la vulnerabilidad de nuestro cuerpo y de la poca higiene de cuanto hacemos o dejamos de hacer.

Desde esa perspectiva global que incluye necesariamente la consideración del organismo imaginado (esquema corporal) proponemos la reconquista de las actividades perdidas por la convicción de residir en un cuerpo enfermo y degenerado.

Acabo de dar el mismo curso en Oviedo y Barcelona. La valoración por parte de los fisios ha sido buena. Se remueven los esquemas y parte de lo que los alumnos daban por bueno queda tocado por la incertidumbre o la propuesta de lo contrario pero también se abre un modo nuevo, más amplio y, quizás más complicado pero más apasionante de afrontar el dolor propio y ajeno.

¿”Hands off” versus “hands on”?

En absoluto.

¿”Brain on” versus “brain off”?

Tampoco.

Sólo hay células y lo que esas células segregan. Un organismo es eso pero en el cerebro tampoco hay otra cosa que células y lo que esas células segregan, es decir, cultura.

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Sensibilizacion central. Diagnóstico precoz

Es evidente que la detección precoz de un problema, especialmente si ese problema tiende a enredarse con el tiempo, permite afrontarlo con más garantías de control que si lo hacemos cuando ya ha echado raíces sólidas. Arrancar un arbolito de unos meses cuesta menos que otro de unos años.

Tanto la migraña como la fibromialgia pueden aparecer en la infancia. Sería crucial detectarlas para actuar de modo que pudiéramos limitar sus devastadores efectos.

En ambos casos se da una incidencia familiar. Los hijos de padres con la enfermedad tienen una mayor probabilidad de padecerla que aquellos nacidos de padres sanos.

Sería deseable y exigible que los pediatras fueran conscientes del problema y extremaran la vigilancia para detectar la aparición de los primeros indicios de cualquiera de los dos padecimientos. Debieran conocer los síntomas y el modo correcto de actuar una vez establecido el diagnóstico.

La detección precoz de síntomas de migraña y fibromialgia debe ser un objetivo fundamental, dada la carga de sufrimiento e invalidez que ambos padecimientos conllevan a lo largo de la vida.

No es difícil imaginar el drama de unos padres que conocen en carnes propias lo que supone padecer física, psicológica y socialmente una enfermedad descrita como misteriosa e incurable y que han transmitido a sus hijos.

Lamentablemente no parece que ese objetivo se esté cumpliendo. El diagnóstico llega tarde y no se hace lo que debiera hacerse.

La incidencia familiar puede explicarse por la transmisión de genes que contienen la enfermedad. La criatura nace ya con una predisposición a padecerla. Sin que medie una causa visible ni detectable, el organismo adopta un modo patológico de respuesta a una amplia gamma de estímulo físicos, psicológicos y emocionales, todos ellos habituales en la vida del ser humano. El niño reside en un organismo sensibilizado. Su red neuronal defensiva actúa como si todo fuera una amenaza. Dolerá sin que exista un daño que debe ser protegido y reparado, vomitará lo comido aun cuando no contenga tóxicos y se cansará sin haberse esforzado previamente o pagará unas facturas excesivas por haberlo hecho.

La migraña y la fibromialgia definen organismos sensibles que penalizan estados físicos o psicológicos que debieran ser tolerados.

Los médicos deben darse prisa en poner la etiqueta y hacer lo posible para proteger física y psicológicamente a ese niño. En la migraña deberá llevar una vida reglada, ordenada, una alimentación saludable, hacer ejercicio y utilizará precozmente calmantes ante cualquier atisbo de crisis. Si estas crisis son frecuentes deberá seguir un tratamiento preventivo controlado por un neuropediatra. El niño deberá conocer su condición de enfermedad y sobrellevarla. Puede que los avances de la medicina moderna aporten la solución en el futuro. Mientras tanto observará angustiado en su propia casa el panorama que le espera.

Más allá de los genes sólo están los desencadenantes, físicos y psicológicos: los alimentos, el clima, el estrés y la conducta catastrofista. El sufrimiento físico conlleva una factura psicológica que merma la fuerza para afrontar la condición de enfermedad. Los pacientes necesitarán apoyo físico y psicológico: fármacos, fisioterapia y terapia cognitivo conductual u otra similar, quizás también otros remedios alternativos, naturales. Sobrellevar, soportar, actitud positiva, disfrute de los resquicios de vida que la enfermedad permita.

Este es el panorama. No sólo el progenitor ha padecido y padecerá sino que ha transmitido la enfermedad, con su estigma, a su descendiente.

En ocasiones ello conlleva la decisión de renunciar a traer más hijos inciertos a este mundo.

Lo primero que hace el paciente es buscar información, con los médicos, en internet o con quien quiera ofrecerla. Puede que ya lo haya probado todo y que, como le han dicho, ha conocido el diagnóstico demasiado tarde y por eso es todo más complicado. Con el hijo va a ser todo distinto. Reclamará la atención debida, todo lo que dicen debe ser prestado. Actuará desde la mejor información disponible, la de las evidencias científicas. Puede que se asocie con otros padres que padecen el mismo drama y actuarán guiados por la asesoría de expertos cualificados y concienciados.

El niño tendrá que aprender, conocer las debilidades de su organismo, los límites, las líneas rojas que no debe cruzar.

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Nada que objetar a gran parte de lo expuesto. Existe la genética y dependemos más de ella de lo que a veces pensamos y nos gustaría. Residimos en organismos que predisponen…

Sin embargo en todo este planteamiento falta, en mi opinión, un elemento fundamental: la crianza de ese organismo. Los genes no contienen toda la información para organizar todas las respuestas necesarias para sobrevivir. El organismo no nace determinado. Queda el aprendizaje, la escolarización, la adquisición de información. La experiencia.

Soy partidario del diagnóstico precoz, de la implicación atenta de padres y profesionales al problema pero creo que debe incluirse en la información la posibilidad de otro modo de interpretar y afrontar el drama.

La red neuronal humana contiene genéticamente la condena a construir una conectividad poderosamente influida por la cultura, la imitación y la instrucción experta. Los programas defensivos predispuestos por los genes no se autoactivan por una condición propia, patológica, de hipersensibilidad. Ello sólo sucede en casos familiares raros, excepcionales. Lo habitual es que esa red vaya construyendo un conjunto de creencias y expectativas que no son sino estados de probabilidad, predictivos, anticipados. La Neurociencia nos va enseñando a conocer la dinámica de las decisiones de esa red y nos permite construir otra hipótesis: una que contempla el aprendizaje como el proceso más importante del organismo y la cultura como un componente biológico omnipresente que debe ser considerado y respetado.

La red neuronal no es reactiva, con sensibilidad variable, hiposensible, normosensible o hipersensible sino proactiva. Construye una teoría anticipada de la realidad en base a la información disponible, sea correcta o errónea. En los grupos de migraña explicamos la incidencia familiar teniendo en cuenta ese aprendizaje y su dependencia cultural. Las alumnas madres agradecen con alivio lo que oyen y afrontan el cuidado de sus hijos desde un marco interpretativo radicalmente distinto.

¿Diagnóstico precoz? Sí.

¿Información precoz? Sí.

¿Qué información?

Cada uno defiende la que considera más fiable. En este blog defendemos la hipótesis de la conectividad neuronal influida por la cultura, por la información.

Hacemos cursos para explicar conceptos básicos, científicos, que deben conocerse. A nadie decimos lo que debe hacer, salvo el consejo de recuperar la confianza en el organismo y la puesta en acción de lo aprendido.

No ofrecemos terapias ni soluciones. Sólo divulgación de conceptos básicos de neurociencia.

Mi obligación es dar esa oportunidad a los ciudadanos que buscan información.

Además de las propuestas diagnósticas y terapéuticas oficiales y alternativas está la propuesta pedagógica. No es una terapia alternativa sino una alternativa a las terapias.

Infórmese, pronto.

Opción 1) Su hijo tiene una enfermedad para toda la vida, desde lo que podemos hacer ahora. Hay que protegerle física, psicológica y socialmente.

Opción 2) Su hijo es razonablemente sano pero su cerebro ha construido una idea de organismo errónea. Podemos ayudarle a comprender el proceso y eso le ayudará a afrontar su condición desde una perspectiva distinta.

 Este blog nació para informar a la ciudadanía de que esta opción es respetable y que tiene derecho a conocerla y, eso espero, exigirla.

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Fibromialgia. Asafima y los poderes de la mente

Fibromialgia. Asafima y los poderes de la mente.

Breve resumen para lectores primerizos: Asafima es la asociación alavesa de enfermos de fibromialgia. Solicitó a Osakidetza (servicio vasco de salud) un programa de información y atención en Atención Primaria. Osakidetza recogió la solicitud y encargó a Osatzen, organización mayoritaria de los médicos de familia, la elaboración de dicho programa. Lo hicieron y lo han puesto en práctica con resultados esperanzadores y con buena acogida entre profesionales y pacientes. Asafima considera que ese programa no contiene evidencia científica y que debe suspenderse para ser sustituído por otro que recoja las directrices de las guías elaboradas por una comisión de expertos nombrada por el ministerio de Sanidad, desde la convicción de que contienen la máxima y exclusiva garantía de eficacia. La petición está pendiente de resolución formal aunque Osakidetza sigue bendiciendo hasta el momento lo que los doctores de Osatzen han hecho y hacen con los pacientes y explican a los compañeros. Ha habido cruce de opiniones encontradas que han salido a la prensa. He tratado la cuestión en el blog y es mi obligación seguir haciéndolo toda vez que Asafima sigue valorando negativa y públicamente la labor de los doctores implicados. Estos doctores defienden propuestas que coinciden con las que en este blog se exponen y que recogen gran parte de mi tesis sobre la disfunción evaluativa. Aun cuando no hay una referencia explícita a mi persona me doy por aludido.

En el programa El mirador de Radio Vitoria (EITB), conducido por Pilar Ruiz de Larrea, se emite una entrevista en directo con la Presidenta y la asistenta social de Asafima. Desde Madrid opina el reumatólogo Dr. Rivera, del hospital Gregorio Marañon, y desde Barcelona el experto en fibromialgia, doctor Collado, del Hospital Clínico. La entrevista empieza en el minuto 27:42.

http://www.eitb.eus/es/radio/radio-vitoria/programas/el-mirador/audios/detalle/2804642/el-mirador-221214–radio-vitoria/

Paso a comentar lo que se va diciendo…

Nada que objetar a la exposición del drama de quien padece fibromialgia pero empiezan los desacuerdos:

  • Es una enfermedad muy difícil de diagnosticar. No es cierto. Basta con hacer las preguntas adecuadas, es decir, interesarse por el relato del paciente. Si tiene dolor generalizado, cansancio, sueño no reparador y mal rendimiento cognitivo, podemos establecer el diagnóstico, una vez descartadas aquellas enfermedades que presentan síntomas similares. Bastan cuatro síes a cuatro preguntas al alcance de cualquiera.

El relato del peregrinaje por las consultas es, lamentablemente, cierto y vergonzante para la profesión médica. Las guías oficiales recomiendan el tratamiento farmacológico, el ejercicio y la terapia cognitivo conductual.

  • Lo que dicen los estudios sobre el tratamiento farmacológico es que el beneficio es modesto, incluye un considerable efecto placebo y genera efectos secundarios. La reanudación de la actividad perdida es recomendable a través de la exposición graduada pero debe tratar de conseguirse la tolerancia de la red neuronal. De otro modo puede producir el efecto contrario. La terapia cognitivo conductual aporta beneficios pero acepta la condición de enfermedad que debe aprenderse a sobrellevar. Nosotros defendemos la idea de enfermedad pero en un sentido distinto: como disfunción evaluativa. Sólo se podrá conseguir la recuperación de la actividad si conseguimos modificar la intolerancia cerebral.

La entrevista surge a raíz del encuentro de Asociaciones de pacientes en Madrid. En él se ha dado cuenta de las últimas novedades científicas. Son expuestas por el Dr Collado.

  • El sistema nociceptivo está alterado. Antes no se podían visualizar las alteraciones pero las nuevas tecnologías han permitido detectarlas. Se había descrito a través de la resonancia magnética funcional del cerebro que diversas áreas de la corteza cerebral mostraba cambios de volumen respecto a sujetos sanos. Este hecho se interpretó por unos como una prueba del origen cerebral de la enfermedad y por otros como un efecto secundario del dolor crónico. El dolor acaba lesionando el cerebro, se decía. Se pasa por alto el dato que demuestra que estos cambios son reversibles con terapia cognitiva. El investigador español Jordi Serra ha demostrado que las fibras C (fibras finas), neuronas especializadas en la detección de daño consumado o inminente, generan en los pacientes de fibromialgia señales ectópicas aberrantes. Estas neuronas sólo descargan cuando existe daño. En la fibromialgia lo hacen espontáneamente. Hay un estado funcional de hiperexcitabilidad.

Conozco personalmente a Jordi Serra y hemos hablado mucho sobre dolor y nocicepción. Sigo con atención sus trabajos. Coincidí con él en el Congreso de la SEFID (Sociedad Española de Fisioterapia y dolor). Allí presentó una ponencia con estos hallazgos. Yo presidí una mesa redonda sobre dolor crónico. Le saludé y le comenté que la existencia de un estado de excitabilidad en las fibras C podía ser secundario a un estado central de alerta. Me contestó ratificando esta posibilidad ya que la generación de señal ectópica se modifica por efecto placebo o, simplemente, tras dos noches sin dormir debidamente. Es decir, los hallazgos de las fibras C pueden ser un efecto no la causa.

El Dr Collado considera la hipótesis de que la fibromialgia sea una neuropatía, una enfermedad de las “fibras del dolor” (sic) y que los cambios observados en el cerebro podrían ser debidos a la llegada continuada de “impulsos dolorosos” a las áreas cerebrales que modulan el dolor. Abre una puerta a la esperanza dando por sentado que este hallazgo permitirá desarrollar nuevos fármacos frente a la enfermedad y que dispondremos de medios modernos para diagnosticar.

Realmente el dato de las fibras C sólo certifica el estado de hiperexcitabilidad. No explica ni siquiera el dolor y menos el resto de los síntomas. En mi opinión, confunde nocicepción con dolor, un error básico muy habitual. Dar por identificada la lesión causante del problema con este dato es lanzar campanas al vuelo precipitadamente y ofrecer una vía teórica de solución que, lamentablemente, no existe, pues no es posible neutralizar la nocicepción aberrante sin eliminar la función protectora del sistema nociceptivo. Sucede lo mismo que con el sistema inmune: no se pueden suprimir enteramente sus errores (enfermedades autoinmunes) sin introducir el peligro serio de las infecciones oportunistas. Lamenta los recortes en investigación y pide más fondos.

  • La preponderancia de afectación en mujeres es debida a la genética. De un modo no determinante pero sí como factor predisponente.

No se consideran otros factores en mi opinión importantes como la biología del cerebro femenino, más centrada en la evitación del daño propio y ajeno, la cultura y la mayor frecuentación de la mujer al médico.

Sigue la presidenta de Asafima relatando sus experiencias en el encuentro de Madrid y da cuenta de la edición de una revista digital que invita a la mente positiva. Por lo relatado no hubo referencia a la neurociencia cognitiva funcional, a lo que a otros nos interesa vivamente aunque sí se trató del conflicto vasco (el referido a la fibromialgia, se entiende). En contraste, en el Congreso de la SEFID, que reunió a los más prestigiosos investigadores sobre dolor, no se habló de otra cosa que del cerebro y, fundamentalmente, del miedo al daño, a la lesión, a la enfermedad, de las expectativas y las creencias.

Lamenta la presidenta que el momento dulce vivido en el encuentro nacional con los nuevos avances científicos (básicamente el tema de las fibras C) se vea ensombrecido por la decisión de Osakidetza de seguir permitiendo el trabajo iniciado por los doctores de Osatzen y critica la propuesta de la reeducación del cerebro y la promesa de curación. Ya he comentado en una entrada anterior cómo debe entenderse el titular de El Correo, quizás desafortunado si se analiza aisladamente, pero opino que es más grave cometer el error contrario: sostener que la fibromialgia no se cura. Podemos demostrar que con la pedagogía hay bastantes casos que dejan de tener síntomas aun cuando abandonen el abordaje multidisciplinar sugerido por las guías de expertos.

La periodista pregunta sobre la divergencia de los planteamientos digamos oficiales de los seguidos por los médicos de Osatzen. Explica la presidenta que las asociaciones siguen las guías sugeridas por la evidencia científica, de expertos que publican trabajos en revistas científicas y que los médicos de Osatzen no han publicado nada y que, por tanto, no tienen pedigrí científico.

Estamos ante un debate entre profesionales en torno a la nueva ciencia del dolor. Para unos las cuestiones se cuecen en los tejidos, supuestamente patológicos y para otros, en ausencia de alguna evidencia de enfermedad, se cuecen en la función evaluativa cerebral. Hay evidencia abrumadora sobre conceptos básicos de Neurofisiología que validan nuestras tesis. Los médicos de Osatzen se apoyan en la Neurociencia moderna; aceptan una trabajada hipótesis y la someten a verificación sin ignorar ni rechazar ningún dato científico. Las propuestas de los expertos ignoran y desprecian los avances en Neurociencia que permiten comprender mejor y de un modo radicalmente distinto los estados del organismo, por ejemplo la migraña o la fibromialgia. El ciudadano tiene derecho a conocer ambas propuestas. La mayoría de los pacientes de los grupos tratados por Osatzen tenían la información experta (enfermedad misteriosa incurable) y habían recibido el tratamiento multidisciplinar más o menos integrado (fármacos, fisioterapia tradicional y ayuda psicológica). Sin embargo no estaban bien. Un porcentaje estimable de ellos ha comprendido la propuesta pedagógica, la ha respetado y agradecido. Algunos de ellos han mejorado y otros están asintomáticos. ¿Dónde está el problema? ¿Qué razón puede justificar la solicitud de bloquear ese enfoque? Habrá resultados y demostrarán lo que resulte: que la pedagogía no sirve mas que para añadir frustración o que abre un nuevo y esperanzador modo de afrontamiento. Tenemos resultados en migraña excelentes con la misma propuesta. Los expertos siguen sin querer saber nada del asunto.

  • Pregunta la periodista: ¿El dolor se puede controlar con la mente?

Reconoce la presidenta que las actitudes personales de quien sufre dolor influyen en su intensidad y que es importante desviar la atención del dolor y centrarla en la actividad. La ayuda psicológica aporta estrategias para conseguir el propósito, aceptando que el dolor está ahí y que con la mente no vamos a conseguir modificarlo.

Requiere la periodista la opinión del Dr Collado, coordinador de la unidad de fibromialgia del Clínico de Barcelona y este afirma que con la mente se puede soportar mejor el dolor pero no controlarlo.

Realmente desconozco qué significado se da en esa afirmación al concepto de mente. Nosotros no utilizamos ese concepto. En su lugar hablamos de organismo, cerebro, red neuronal. El dolor es una proyección a la conciencia de la activación de determinadas áreas cerebrales. Está poderosamente influída esta proyección por expectativas y creencias, significados, condicionamientos previos. En función de todo ello el cerebro evalúa estados de amenaza y a partir de un umbral de consideración aparece el sentimiento doloroso. No podemos con la mente controlar el dolor ni ninguna otra percepción pero sí podemos trabajar nuestras creencias y expectativas y de ello puede resultar un cambio en los parámetros del dolor. Ni siquiera podemos controlar con la mente nuestras creencias. Sólo podemos aportar material informativo para que sea procesado, al igual que no podemos intervenir en la digestión. Nos limitamos a decidir lo que comemos (y en esto también cabría la discusión).

Tampoco podemos utilizar la mente para soportar a nuestra voluntad el dolor. Si el cerebro aprieta con la función de urgencia o apremio (una función neuronal como otra cualquiera) no podremos soportarlo.

Los poderes de la mente son los poderes del conocimiento. Desde el conocimiento nuestro cerebro gestionará acertada o erróneamente sus recursos defensivos intimidatorios.

En el beneficio atribuido al tratamiento multidisciplinar se lleva una parte considerable el efecto placebo. Hay abundantísima información científica sobre la modulación cognitiva del dolor. Sorprende que no disfrute de la misma divulgación que, por ejemplo, las fibras C.

  • Finalmente la pregunta definitiva al experto del Clínico: ¿trabajando la mente se puede superar esta enfermedad?

Definitivamente no. Hay evidencia de que la información como única “terapia” no aporta ningún beneficio. Lo que no cuenta el Dr Collado es que esos estudios se refieren a la información oficial, a la que se facilita en las asociaciones. Sin embargo hay evidencia creciente de que la educación en neurofisiología del dolor sí aporta beneficio. Los médicos de Osatzen nos dirán en su estudio pionero en atención primaria si también aporta algo.

El Dr Collado pide más precisión a la pregunta. La periodista matiza: ¿se puede superar la enfermedad con la voluntad?

Evidentemente la respuesta es no. Estoy de acuerdo. No podemos mandar en las decisiones de nuestro organismo. Sólo influir, inclinar balanzas a uno u otro lado. Las guías inclinan la balanza hacia la convicción de enfermedad que en el futuro dispondrá de tratamientos ofreciendo en la espera unos fármacos poco efectivos, una invitación al ejercicio mal tolerado y a técnicas de soportar mentalmente el sufrimiento y la invalidez. Los médicos de Osatzen ofrecen conocimiento sobre los procesos del organismo, la posibilidad de residir en un organismo sano gestionado por un cerebro alarmado sin justificación y el cambio en las decisiones de ese organismo a través de la Pedagogía, una fisioterapia actual que considera la trascendencia de las creencias y una psicología que ayude a desterrar el catastrofismo que conlleva aceptar el estigma de residir en un organismo enfermo por más positividad que uno quiera echarle a la batalla.

No es que uno quiera o no quiera curarse. Es absurdo. Todos quieren librarse del sufrimiento y recuperar la plena actividad. El problema es qué podemos hacer. Nosotros no ocultamos la información oficial. La exponemos críticamente y la complementamos con la otra propuesta. No es cierto que una sea científica y la otra especulativa, filosófica; física frente a psicológica (mentalista).

Para finalizar, un comentario de alguna oyente, seleccionado por la redacción: … “luego tienes que oir que no hay dolor, que tienes que educar a tu cerebro para que no lo sienta; ¿pero qué tontería es esta?”

Evidentemente esta paciente está mal informada sobre lo que nosotros defendemos.

Hay alguna otra cuestión en la entrevista. Una importante: el diagnóstico precoz. Es demasiado importante como para dejarla como una más. Procuraré dedicarle una entrada en exclusiva.

Sé que me ha salido una entrada demasiado larga pero es mi obligación aclarar a los lectores qué es lo que se dice y no se dice; qué está tergiversado.

Las asociaciones van a editar una revista digital. Se llamará positivamente sugiriendo la conveniencia de una mente positiva.

Prefiero una revista que se llamara sabiamente, sugiriendo la opción del conocimiento no sesgado.

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Migraña. Mercadillo de Navidad alternativo

En  la cadena SER Gemma Nierga entrevista a la presidenta de la asociación española de pacientes con cefalea. Bajo el epígrafe “cinco claves definitivas para olvidarte de verdad de la migraña” se exponen las cinco cuestiones clave que permiten al sufridor migrañoso afrontar con optimismo su particular infierno de cara al 2015.

Vamos con las claves:

1) La crisis de migraña no es sólo dolor. Incluye otros horrores como nauseas-vómitos y fotofobia; el dolor es pulsátil.

El saber que no sólo hay dolor puede ayudar a generar la compasión de los demás pero no parece que sea una clave para olvidarse del padecimiento.

La precisión de pulsatilidad del dolor invita a pensar que proviene de unas arterias sensibilizadas que no soportan el impulso mecánico del latido. Es lo que sugiere la ya fenecida teoría del origen vascular de la migraña. Realmente la oscilación rítmica del dolor no coincide con el latido. No se acelera y retarda con los ulsos cardíacos. Va a su bola, al compás de la oscilación de la actividad cerebral que genera el dolor. No tiene nada que ver con la arteria ni el latido. Todo el soporte argumental que ha alimentado la teoría vascular se viene abajo haciendo esa sencilla comprobación: el “latido” del dolor no se corresponde con el latido arterial.

En la crisis de migraña se integran varios programas defensivos: dolor, lavado gástrico y aversión por el mundo externo (fotofobia, sonofobia, odorofobia…). Son tres programas distintos que se activan en función de la evaluación cerebral que genera el encendido de la alerta migrañosa. Tienen cada uno un objetivo preventivo y una explicación biológica pero no debieran haberse activado pues no sucede nada que  justifique su encendido. Los vómitos indican que se ha valorado amenaza interna (algo comido o por comer puede constituir un peligro); la fotofobia una invitación a evitar el exterior mientras persista la amenaza.

2) La migraña se puede evitar. Para ello no hay mas que identificar los desencadenantes y evitarlos.

En honor a la verdad la mayoría de los migrañosos no han identificado sus desencadenantes o estos son muy generales e inevitables como el estrés, los cambios atmosféricos, los cambios hormonales… Si no se identifican los desencadenantes parece que se cierra cualquier oportunidad de librarnos de la migraña. Si se identifican puede que hayamos conseguido evitar las crisis. Sucede pocas veces. Este esquema es válido para los errores defensivos del sistema inmune: si uno padece una reacción alérgica debe identificar lo que la provoca y evitarlo. Los errores de la red neuronal defensiva admiten otra estrategia, la pedagogía y la exposición graduada a una vida normal. No podemos convencer a la red inmune que el polen es inofensivo pero sí a la red neuronal de que la migraña es la consecuencia de un error evaluativo… o, al menos, intentarlo.

Lo cierto es que la exposición en laboratorio a los desencadenantes identificados no consigue provocar la crisis mas que en un redondeado 10% de los casos. Este fiasco dio lugar a una reflexión sensata de los expertos líderes americanos en migraña, doctores Goadsby y Silberstein, indicando que quizás había alrededor de los desencadenantes más factores como, por ejemplo, significados, expectativas, creencias, aprendizaje… y que, dado que en la migraña existe un déficit de habituación a estímulos irrelevantes (como los desencadenantes clásicos) quizás habría que sugerir a los pacientes una exposición gradual y confiada a ellos y no la evitación ansiosa. Esa sugerencia llena de sentido común cayó en saco roto y seguimos proponiendo justamente lo contrario de lo que el sentido común debiera dictar: habituar a lo irrelevante en vez de potenciar la sensibilización.

3) No abuses de la medicación.

Los neurólogos recomiendan el uso precoz de calmantes ante cualquier atisbo de crisis. Primero ibuprofeno y si la cosa no amaina, el remedio específico y definitivo, el triptán. Lo cierto es que el triptán ni es específico ni definitivo. No hay ninguna base experimental que apoye el dogma de la actividad específica de los triptanes en la migraña y su eficacia es bastante decepcionante en muchos casos. Es difícil evitar el abuso si se recomienda el uso inmediato.

- Encienda rápido un cigarro si siente que empieza a tener ganas de fumar… pero no abuse…

- Cómase un bocadillo ante cualquier sensación de hambre.

El consumo precoz de calmantes lleva a la adicción, tanto más si resulta reconfortante.

4) Informarse es la mejor forma de curar la migraña.

Si bien se informa que la migraña no tiene cura y que es para toda la vida se deja caer el consejo de otras informaciones que quizás ofrezcan esa cura que, de entrada, se niega. En las ofertas alternativas aparece la dieta y la neurociencia precediendo a unos puntos suspensivos. El concepto de curación en un padecimiento como la migraña no tiene sentido. Es la consecuencia de un estado de conectividad que evalúa erróneamente amenaza. Los errores no se curan. Podemos intentar disolverlos o quitarles peso, disminuyendo la probabilidad de que guíen las decisiones de una red competitiva. Sostener que la migraña no tiene cura o que sí la tiene no tiene sentido.

5) La Fisioterapia puede ayudarte. 

La migraña puede surgir de nichos ocultos. Cada profesional tiene el suyo y sitúa en su ámbito de competencia la causa. Muchos fisios ven en el cuello la madre del cordero: algo muscular. La información de sensores del cuello y de la cabeza van al mismo núcleo y eso hace que cuando la musculatura cervical está contraida, tensa, agarrotada… genere un dolor que se refiere a la cabeza y no al cuello. Es sabido que los sucesos de interior generan dolores referidos y pueden confundir. Así el infarto de miocardio puede generar dolor en brazo izquierdo o mandíbula aun viniendo el problema del tórax. Nada se dice de cómo se llega a generar el aura migrañosa, es decir, la onda de depresión cortical, que parece preceder a la proyección del dolor, ni se sugiere un origen a los vómitos y la fotofobia ni a los equivalentes migrañosos (vértigo, dolor abdominal recurrente…). Ni qué decir de los desencadenantes (queso curado, alcohol…)

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Hasta aquí las claves. Me temo que los padecientes migrañosos que hayan oído o leído la entrevista estén desencantados y perplejos con la aportación de las cinco claves. Esa es la sensación si se leen los comentarios. Ninguno de ellos hace mención a la neurociencia.

Realmente es decepcionante la facilidad con la que se vuelca a través de los medios información sensibilizante, no fundamentada. La verdad oficial campa a sus anchas y se acompaña de una estela de sugerencias alternativas para ser probadas en caso de que la propuesta estrella de los genes, desencadenantes y triptanes no resulte (posiblemente por no haber consultado al neurólogo).

La neurociencia está ahí compartiendo escaño en el grupo mixto, con dietas, agujas, homeopatía, quiropraxia…

El cerebro es como un parlamento en el que se contemplan y debaten diversas propuestas: aquellas que la información disponible contiene. Las decisiones del parlamento se convierten entre otras cosas en la activación de programas defensivos integrados en lo que los médicos denominan trastornos, síndromes o enfermedades.

La cultura guía la composición del arco parlamentario otorgando la mayoría a ideologías cambiantes. La migraña surge de esos debates neuronales continuos, inevitables, dominados por las propuestas mayoritarias, esponsorizadas por la poderosa industria farmacéutica y la no menos poderosa de las propuestas alternativas.

Para esta Navidad este blog le sugiere la humilde y huérfana neurociencia: una explicación biológica para comprender el desaguisado migrañoso desde una óptica novedosa y, al menos, inofensiva y barata:

Por una vez me voy a permitir la propaganda de nuestro producto:

Lea “Migraña, una pesadilla cerebral”. Cuesta lo mismo que un triptan.

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Programa del curso de migraña

Este es el programa de los cursos para pacientes con migraña:

 – Objetivos del curso – Migraña y cefalea tensional – Origen del dolor – Teoría vascular y teoría trigéminovascular –  Genes y desencadenantes. Evidencias – El papel del cerebro – Neuronas y red neuronal – Conectividad. Cerebros múltiples. Plasticidad – Respuestas reflejas y respuestas aprendidas -Reflejos condicionados – Correlación y causalidad –  Modulación cerebral del dolor. Neuronas on y neuronas off – El origen cerebral del dolor. El nuevo paradigma – El cerebro evaluativo – Imaginación y predicción – El cerebro no es infalible. Sesgos cognitivos – La visión ingenua de la percepción – Dolor y daño – Sentido del daño y sentido del peligro – Nociceptores – Función de la conciencia. El Yo – Sistema de recompensa y adicción – Síndromes de sensibilización central – Sistema neuroinmune de defensa – Aprendizaje. Cultura – Muerte celular violenta y programada. Inflamación – Neuronas espejo y empatía. Imitación. Cognición socializada – Instrucción experta – Alerta nociceptiva – Estructura de las fobias. Evitación – Habituación y sensibilización – Circuito tálamocortical. Percepción. Realidad imaginada y realidad real – Relevancia. Copia eferente y filtrado perceptivo – Disfunción evaluativa neuroinmune.  Síndromes y programas – Aura migrañosa. Depresión cortical propagada – Placebo, nocebo y antinocebo. El efecto de las creencias y las expectativas – El cerebro y la función del yo. Redes en reposo – Disonancia cognitiva. Ansiedad – Aprendizaje. Plasticidad – Experiencia con grupos de pacientes de migraña. Resultados

Es una propuesta extraña. Lo reconozco. Sin embargo todos los conceptos son pertinentes. No podemos comprender el universo de la migraña o de cualquier otra expresión de los llamados “síndromes de sensibilización central” sin acceder al conocimiento de las cuestiones básicas del sistema neuroinmune de defensa, analizadas desde una perspectiva moderna, biológica, evolutiva. Deberíamos comprender el organismo desde la perspectiva del organismo.

Hay una información oficial, servida por las guías de los autodenominados “expertos”. No contienen la mayoría de las cuestiones que para nosotros son pertinentes y si compartimos algún tema lo enfocamos desde una perspectiva distinta.

La Biología es compleja. El dolor es complejo. La migraña es compleja conceptualmente. Explicar el proceso migrañoso como una cuestión de individuo equivocado en sus genes y conducta es excesivamente simplista. Siempre hay genes pero queda el largo y tortuoso camino de su expresión. Siempre hay una conducta del individuo, un ámbito en el que este toma decisiones sobre lo que hace o deja de hacer, pero esas decisiones estarán guiadas por la información facilitada por los expertos oficiales y alternativos.

No damos guías médicas sino biológicas. Nada de terapias ni consejos. Sólo conocimiento liberador.

Con la fibromialgia estaríamos ante la misma cuestión: información oficial de los expertos o información sobre la biología del organismo. Medicina o biología.

Los ciudadanos están instruidos en la interpretación médica de la vida, en el diagnóstico y tratamiento, en la tutela profesional, en la solución externa de cuanto les perturba, en el recurso al código de enfermedad para explicar cualquier malestar o invalidez.

Los ciudadanos instruídos en este modelo médico reclamarán legítimamente lo que se les ha enseñado a reclamar confiados en que las guías de expertos son las únicas que contienen fiabilidad, evidencia.

Hay una medicina basada en la evidencia, que no es sino una disciplina estadística que trata sobre la realidad contemplada desde la perspectiva que uno elige, ignorando aquellos factores que pudieran incomodar. Esa evidencia no contempla, por ejemplo, la trascendencia de las creencias y expectativas.

Hay otra posible Medicina que trata de abrirse camino desde la evidencia de la ciencia, de lo que vamos sabiendo sobre organismo. No se apoya en la estadística sino en la divulgación de procesos biológicos básicos, como los contenidos en el programa de los cursos.

El objetivo del curso no es eliminar las crisis sino la ignorancia y los miedos alimentados. Sin buscarlo muchos alumnos mejoran aun alejándose de las terapias y consejos que las guías recomiendan.

No existen Asociaciones de pacientes que reclamen la vía pedagógica desde el derecho a la información biológica.

Sí existen Asociaciones de pacientes que reclaman todo aquello que los diversos expertos de la multidisciplinaridad les enseñan a reclamar.

- ¿Por qué no se ponen ustedes de acuerdo?

No lo veo posible

 

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Fibromialgia. Disfunción evaluativa: sensibilización y allostasis.

Sostengo la tesis de que la fibromialgia y otros padecimientos afines son la consecuencia de un error evaluativo cerebral de amenaza. A este estado lo denomino: disfunción evaluativa y lo equiparo al equivalente inmune que da lugar a las enfermedades autoinmunes y reacciones alérgicas.

El organismo evalúa amenaza donde y cuando no la hay (disfunción). Es un organismo sano pero ha cometido un error evaluativo. Las consecuencias derivan de la activación de programas defensivos que debieran estar desactivados.

El padeciente sufre el estado defensivo, la mortificación e invalidez que imponen esos programas. En la fibromialgia, en concreto, se trataría del programa “respuesta de enfermedad”

Esta tesis es personal y no contiene evidencia de ser cierta pues no está investigada. Ni siquiera los expertos la consideran. Sin embargo los conceptos en los que se sustenta están firmemente establecidos por la Neurociencia, la biología neuroinmune. Afortunadamente, médicos de Atención primaria de Osatzen están interesados en ella y están desarrollando un programa que está ofreciendo resultados esperanzadores. Parten de una hipótesis y tratan de verificarla, es decir, Medicina basada en la ciencia y la evidencia.

Los expertos consideran que la fibromialgia y otras entidades afines son enfermedades (en sentido clásico) cuyo origen se desconoce. Hay evidencia firmemente establecida de que los síntomas son reales y de que el organismo, especialmente el sistema nervioso, muestra variables respecto al de los individuos sanos. Estas variables son consideradas como anomalías, como pruebas de enfermedad. Desde mi perspectiva no son sino indicadores de encendido de los programas defensivos.

El sistema neuroinmune es un sistema evaluativo que procesa datos con el objetivo de anticipar estados de amenaza. Aprende con errores y no siempre los corrige. Los expertos pueden ignorar o negar esta propiedad. De hecho lo hacen, sin establecer cuál es su propuesta alternativa o imputando a genes y factores tóxicoambientales la causalidad.

En la fibromialgia se objetiva un procesamiento sensible de los estímulos externos e internos. La irrelevancia cotidiana está encogida. Todo evoca respuestas defensivas: el frío, pequeñas compresiones, la actividad física, los contratiempos, la dieta… Todo genera sufrimiento e invalidez. Hay evidencia de que esto es así pero no se ofrece una explicación de un por qué convincente. Genes y factores tóxicoambientales, estrés… La fibromialgia y otras entidades afines se definen por un estado patológico de sensibilización de la red neuronal defensiva. El sistema está enfermo y procesa mal la información sensorial generando señales anómalas que confunden al cerebro. No se considera el factor evaluativo como inductor del estado sensible. No se considera la posibilidad de que un sistema neuroinmune sano genere erróneamente el estado de sensibilización.

Cada variable del estado se interpreta como una propuesta de enfermedad. Por ejemplo: se objetiva en el estudio microneurográfico de fibras C un aumento de la generación de señal ectópìca respecto a individuos sanos. Conclusión: la fibromialgia es una enfermedad de fibras C (nociceptores). Las neuronas vigilantes disparan señales que no debieran disparar. Llegan al cerebro y éste las valida y amplifica dando lugar a un dolor facilitado. No se considera la hipótesis de que esa variable sea una expresión más del estado de amenaza. No se considera tampoco que el estado de generación anómala de señal ectópica se modifica por expectativas (placebo) o, simplemente, por haber dormido mal.

Los expertos sostienen que los eventos físicos y emocionales adversos del pasado pueden inducir el estado sensible. Encienden la sensibilización y esta queda encendida por motivos que se ignoran pero que, necesariamente, corresponden a una enfermedad. No es normal lo que sucede. Sólo un sistema enfermo puede dar lugar a esa anomalía. No se considera la posibilidad del error evaluativo, el fallo en la detección del error ni el sesgo de confirmación que lo mantiene, siendo estas, cuestiones pertinentes que interesan a los investigadores del funcionamiento de nuestra red neuronal, en salud y en enfermedad.

Hay un concepto en Biología que expresa esta disfunción evaluativa: allostasis. El organismo debe mantener una serie de variables (temperatura, osmolaridad, glucosa, acidez…) dentro de unos límites estrechos y dispone de dispositivos de lectura y respuesta similares a los de un termostato en nuestros hogares. La propiedad del organismo que garantiza la normalidad de los parámetros básicos necesarios para la vida se denomina homeostasis. 

En ocasiones el funcionamiento del organismo en condiciones ideales, óptimas, no es suficiente para afrontar situaciones de estrés. Hace falta más presión arterial, más glucosa, más pulsaciones, derivar la sangre al músculo a la vez que se suspenden funciones biológicas importantes como la alimentación o el ligue. El momento exige luchar o huir, afrontar una situación comprometida, física o socialmente. No basta la plácida homeostasis para sobrevivir. Necesitamos más leña en el fuego, recursos extra. Eso es la allostasis: la posibilidad de activar recursos extra que exigen más del organismo pero que sirven para salvar el pellejo. No hace falta que el evento adverso se dé en ese momento. Basta que el sistema evaluativo evalúe esa posibilidad.

Los recursos alostáticos pueden encenderse sin necesidad por alarmismo, por error evaluativo, por hipervigilancia, por considerar relevante cualquier señal que, de hecho es irrelevante. También puede suceder que se active un recurso de modo justificado pero no se apague una vez extinguida la amenaza.

El dolor y otras percepciones somáticas son el correlato consciente de la activación de recursos alostáticos. Pueden estar justificados, en presencia de un evento de daño consumado o inminente agudo o no estarlo cuando el sistema evaluativo comete el error y los enciende o no los apaga después de haberlos encendido justificadamente.

La función evaluativa, la predicción, el error, su detección, la allostasis… son conceptos básicos de biología. Los expertos no los consideran. Buscan evidencias de enfermedad y dicen haberlas encontrado o se limitan a prometerlas.

Las neuronas son células matemáticas. Disponen de tomas puntuales de datos (derivadas de diverso grado) e integran esos datos para predecir constantemente el comportamiento de la realidad. Las creencias son objetos matemáticos que generan hipótesis anticipadas. Sin esa capacidad anticipativa no podríamos existir. El cerebro es un órgano científico que construye hipótesis que deben ser verificadas o negadas por los sentidos. Los neurocientíficos han descrito esta propiedad dentro de lo que se entiende como lógica bayesiana. No busque opinión al respecto sobre esta dinámica bayesiana en los dictámenes de los expertos. Sólo hay moléculas. Sólo las moléculas certifican el carácter científico.

- ¿Matemáticas? Por favor. Seamos serios. Somos científicos. La fibra C, la serotonina, el glutamato, el magnesio, los polimorfismos genéticos. Eso es ciencia. No estamos para bromas.

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